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jueves 16 de febrero de 2012

Meditemos, que esta bueno y es gratis


¿Meditar para la felicidad o meditar para no matar a alguien esa es la cuestión? Mundo globalizado y dominado por la comunicación, pero curiosamente nadie entiende a nadie y a todos les chupa un huevo… ¡Mozo sírvame más café! Desayúnese cada día con las boludeses de otro ser que solo quiere llamar la atención porque en su interior no encuentra nada que lo satisfaga, y por ende, se arroja a los brazos de transparentar su vida con otros que esperan en la misma estación de la desesperación… y todos juntos pueden armar un buen club de debate, los miércoles, pero por la tarde porque los jueves hay teatro de autoayuda. ¿Por dónde empezar? Oh si el mundo no me comprende, el clima no cambia como quiero, la gente no me escucha, mi perro no me ladra… ¡Mozo donde esta mi café la puta madre! Seguir caminando sentir la brisa y pensar que cualquiera es un filósofo, “diga una obviedad y será aclamado”, no vinimos al mundo para respuestas fáciles, pero sin embargo las queremos y las queremos ya. Regalan libros, pero nadie levanta la mano, pero si ofrecen tecnología matarán por ella. Son todos consejeros, los que no pueden con su realidad se declaran expertos de la vida y salen a pelear las batallas ajenas… ¡Qué barbaridad! ¡Si, lo que vos tenés que hacer es vivir más tranquilo, hace como hago yo, hace a un lado tus problemas e intenta solucionarle la vida a otro, es más fácil! Somos pasajeros de un mismo tren, pero no siempre compartimos destino…uh dijo DESTINO, la puta madre va a empezar el chamuyo para vendernos un lavarropas. El destino no existe, lo inventamos nosotros para ver qué onda, para sacarnos un poco la mochila de afrontar la vida misma, las responsabilidades, eso que la gente tiene que hacer cuando se levanta además de revisar los mails. ¡Mozo ya no quiero el café, tráigame una aspirina y un coñac! Las miserias humanas no tienen límites, tampoco la bondad, mucho menos la estupidez… a ver entonces ¿porqué algunos usan siempre la misma? Pero bueno dicen que es bueno meditar para dominar el cuerpo, porque la respiración estimula la calma, la concentración en los actos combinados de la inhalación y la exhalación, ayudan a hallar la calma. ¿Quién no escucho alguna vez esa vocecita interna que te dice “dale mealo que no vale nada, dale mealo”? Si todos en algún momento escuchamos esa voz, pero la reprimimos porque sino no podríamos vivir en sociedad, y nos guste o no hay que vivir en sociedad… lo bueno es que siempre tenemos el humor, si hay humor hay esperanza señores. A veces hay que estar un poco loco para entender ciertas cosas, la locura entendida desde la negatividad no es algo que incentivemos desde Bien Atroden, nos gusta pensar que lo “poco común” en su justa medida (como todo) puede servir para algo. ¡Mozo no se haga el boludo y tráigame la cuenta!
Como siempre, quien escribe elije de lo que se puede hablar, un poco de humor no daña a nadie, no quita tiempo y puede que inclusive alargue la vida… lo obvio es lo que podemos esperar de cualquier persona, pero si nos proponemos prepararnos para lo inusual, tal vez sea mas entretenido… como el mozo nunca vino, me despido sin pagar! Todos juntos lo lograremos!

Cualquier mensaje que el lector pueda tomar de este escrito esta estrictamente sujeto a la subjetividad humana, lo cual no es problema nuestro...



Santiago Gomez
Escritor de cosas
Ranelagh, un lugar entre Quilmes y la nada.

jueves 26 de enero de 2012

La crónica del niño, el hombre triste y el puto

Cuánto hay de verdad en el llanto de aquel niño que desesperadamente reclama un juguete que el destino, transformado en un momento con la forma de un “perro”, le ha arrebatado de sus manos alejándolo y perdiéndose entre la cocina y la nada. El niño crece ante la acechante desesperación de saber que muchas cosas se alejarán, y aunque muchas podrán retornar, otras sin embargo no lo harán, y por sobre todas las cosas que el/la pesada que le tira de los cachetes siempre volverá. El peso de vivir entre los tíos extraños que desde temprana edad le hablan con balbuceos y gestos como si en realidad se pudiera entender a lo que apuntan, la típica historia de dejarse manosear por cuanta vecina aparece y la idea de escuchar canciones con bajo contenido léxico… atentan contra la estabilidad emocional del infante. Todo tiende a marchar sobre un “hasta que no pueda hablar me tengo que fumar tantas pelotudeces”. Pero bueno a fin de cuentas ese pequeño ser algún día crecerá, tendrá sus propios hijos y podrá en ellos devolver todas esas extrañas cosas.
Ahora bien que pasa cuando las vicisitudes de una infancia extravagante se traducen en una desdeñada angustia existencial. La tristeza de un individuo que llora cuando no consigue un saché de leche descremada en una góndola, la pena de entender que el sodero no era solamente el sodero sino que también es su padre, la furia de buscar una película en la tele y solo encontrar canales de cocina neozelandesa, el apuro de necesitar papel higiénico y solo tener pañuelitos descartables, etc., etc.…  son las manifestaciones más claras de un ser que convivió cara a cara con la más cruda carne de la vida y solo puede esperar a ser contratado por McDonals para servir hamburguesas a niños que se reirán en su rostro y le harán sentir que todo ha llegado a su fin. Pero sin embargo, el guerrero de la tristeza continuará su marcha hasta que el tren de las oportunidades vuelva a caer en su estación.
Como deben saber el mundo nació, se desarrolla y continúa su marcha en medio de la confusión, entonces nuestro trabajo es generar aún más confusión para que la mente diga “basta”… y una vez que dice basta, el paso próximo es envenenar el espíritu con un Zumuva tinto mezlcado con fanta.
Pero obviamente no podría no cerrar esta crónica sin antes referirme al punto último del título… amigos, amigas, todo lo que deben saber es…  PUTO EL QUE LEE, que tengan ustedes muy buenas tardes.

Santiago Goméz
Escritor de cosas
Ranelagh, un lugar entre Quilmes y la nada

lunes 9 de enero de 2012

Situaciones que alimentan el odio hacia la humanidad

 He aquí una pequeña tabla de sitaciones cotidianas que atentan contra la estabilidad emocional y el equilibrio mental de las personas, arrojandolas a una carniceria humana sin precedentes.